Al haber transcurrido casi 15 dias de mi último post donde ya presentía el dolor y a poco mas de 8 días en que se hizo efectiva la ruptura, acudo nuevamente al blog para desahogar mis sentimientos. Todo fue tan rápido y confuso, que al principio apenas lograba mantenerme serena en público para no caer en un mar de llantos, pero hoy sorprendentemente me he levantado tan extraordinariamente clara y despejada que casi parece que no ha ocurrido nada. Qué me pasó? No lo sé, lo que si sé es que estoy aprendiendo a vivir (como dice ADITUS en su canción), y esta relación me dejó muchas lecciones (positivas desde mi punto de vista), más de las que he acumulado en 40 años de vida. Una de ellas es que la vida no es un "cuento de hadas" y que no existen "príncipes azúles" que nos empeñamos siempre en buscar y a veces se nos va la vida en eso. La VIDA REAL, está enmarcada en la cotidianidad del día a día, en el pagar las cuentas, atender al marido, cuidar a los niños, mantener una casa, hacer realidad tus proyectos cumpliendo con el trabajo, conciliar con los vecinos,atender a los amigos, cuidar a tus padres,ayudar a tus hermanos y semejantes y un sin fin de cosas más. Pero en los cuentos de hadas, nunca leímos que pasó con CENICIENTA por ejemplo, después que se casó con el príncipe, realmente dejó de ser una cenicienta?, o sólo trasladó sus obligaciones a otra casa que ahora era su responsabilidad como dueña de mantener y administrar, asi como asegurar la descendencia (estando OBLIGADA a tener hijos), y representar el papel de señora ante el pueblo que es inclemente a la hora de la crítica. Por otra parte el tener que aparentar felicidad ( a pesar de los cachos del príncipe) y sacrificar sus propias necesidades en favor de la relación ( y esto último no es cuento de hadas, sino acuérdense de LADY DI). Ahora bien, volviendo al cuento, (el de cenicienta), nosotros no nos enteramos que pasó después, porque siempre terminan con esa frase célebre ...Y VIVIERON FELICES POR SIEMPRE..., con la que quedamos flotando en una nube y en un largo suspiro anhelando encontrar también un príncipe azúl, y no es del todo malo que soñemos con ser felices , pero hay que primero definir esa felicidad, para luego de una manera REALISTA, asumir a ese príncipe, que primero no es azúl, segundo el también viene con su chorro de condiciones y con sus propias aspiraciones de princesa( acuérdense que a ellos también les leyeron los cuentos) y la mayoría de las veces traen un cúmulo de decepciones que dejan huellas, y a veces con sus consecuencias (léase hijos).
En fín, lo que quiero decir es que al iniciar una relación, tenemos que ser REALISTAS con nosotros mismos y con la otra parte,exponiendo cuales son nuestras expectativas con la mayor objetividad y sinceridad posibles, sin caer en los "cliches" de las misses ( yo quiero un hombre bello, tierno, cariñoso, bla,bla,bla ), que puede ser, pero lo más importante, que sea capaz de asumir conmigo mis problemas y tenga la disposición de ayudar a resolverlos, compartiendo además los suyos con la confianza de que juntos lograremos solventarlos, y por sobre todas las cosas EL RESPETO a la integridad física, moral y espiritual de cada quién, lo demás EL AMOR, LA FELICIDAD, vienen por añadidura cuando logramos entendernos en el mundo REAL.
ASI SON LAS COSAS...